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Sierra de Guara

Al norte de España, a los pies de los Pirineos se alza solemne la sierra de Guara.

Un enorme sistema montañoso de más de 80.000 hectáreas, cuya situación estratégica le ha llevado a estar bajo la influencia de un particular clima, entre atlántico y mediterráneo, lo que ha posibilitado la presencia de una extenso e aprovechamiento económico tradicional, casi tan antiguo como la propia existencia del hombre en estas tierras.

 

 Al norte de España, a los pies de los Pirineos se alza solemne la sierra de Guara

Tal confluencia de factores, como su clima benigno, su valor paisajístico, su potencial ecológico y su riqueza etnológica y patrimonial, han hecho que la Sierra de Guara sea un lugar emblemático.

 

Su abrupta orografía, esculpida por la extensa red fluvial de aguas bravas y cristalinas, se brinda de forma ideal ante los visitantes, que a lo largo de todo el año la recorren y practican en ella, diferentes actividades de ocio y de todo tipo de deportes de aventura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 Estas tierras, de aspecto inhóspito y agreste, se han convertido en un refugio de una abundante vida salvaje, algunas de cuyas especies, representan todo un símbolo para el naturalista, por su belleza y espectacularidad, que exhiben con cierta osadía por cualquier rincón de la sierra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero la Sierra no solo muestra su belleza, sino que también platea sus desafíos.


Es la escalada deportiva, que en Guara se ha convertido en un referente a nivel mundial.
Su escarpada orografía hace que presente multitud de paredes y farallones de gran verticalidad, que constituyen el reto soñado por escaladores de todas las edades.

 

 

 

 

 

Es el barranquismo, un deporte de naturaleza, generador de emociones indescriptibles y accesible a todo tipo de personas adultas.

Los turistas, acompañados por guías profesionales, descienden por los angostos barrancos sorteando toda clase de obstáculos naturales, con las bravas aguas cristalinas de inseparables acompañantes. Emociones fuertes entre un entorno salvaje y virgen, solo accesible a través de esta practica.

Pocos lugares del mundo, disponen de la cantidad de barrancos que atesora Guara, y por ello es conocida como la capital europea del barranquismo.

La naturaleza más casta y montaraz, se fusiona con el espíritu aventurero que toda persona lleva dentro. Un espectáculo grandioso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En los pueblos sin embargo, se viven las jornadas de forma mucho más apacible,

y los paseos y las compras de souvenirs resultan del todo placenteros, momentos que son aprovechados también para disfrutar del variado patrimonio arquitectónico que atesoran las comarcas, del que hay representaciones de todas las épocas históricas, así como vestigios del arte románico, gótico y renacentista.

 

 

 

 

 

 

 

  

 

Es el arte rupestre, cuyas primeras manifestaciones artísticas datan entorno al año 22.000 a.c.

 

El arte levantino y el arte esquemático son los mejor representados en Guara. Pinturas hechas por cazadores que escenifican sus lances de caza.
Aquí, un cazador arrastrando con una cuerda un gran mamífero con unas lanzas clavadas. Una cabeza, un cuerpo alargado, 4 patas y una gran cornamenta. Un macho de cabra montesa.
 

La historia más inmemorial de los pobladores de Guara escrita en piedra...para siempre.

Bien en las bodegas, bien en las barricas, los vinos de la sierra de Guara llevan consigo el aroma y el sabor de estas tierras.