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San Martín de la Val D’ Onsera – S. Julián de Banzo

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Descripción
1- Parking
2- 3- 4- Senda
5- La Viñeta
6- S. Martín de la Val d’ Onsera
7- Senda de los Burros
8- 9- senda
10- Parking

1- Pasado San Julián de Banzo, un desvío a la derecha, señalizado, nos pondrá sobre la pista que va al parking .Desde aquí, tomaremos la senda que desciende al barranco.
2- Una vez dentro del barranco remontaremos su cauce sobre restos de grava. Hay un pequeño desvío a la izquierda señalizado con un hito, que primero asciende sobre el cauce para luego devolvernos a él. (opcional)
3- Las paredes se van estrechando y el cauce zigzaguea hasta nuestro primer desvío. La senda sale a la derecha, señalizado con un gran hito, asciende por un riachuelo y un bosque, para llegar a una pared estraplomada (zona de escalada). Poco después  hay un cruce de sendas, tomaremos la que se dirige a la izquierda. La otra la utilizaremos en el descenso.
4- Ahora la senda serpentea y asciende vertiginosa entre árboles y matojos, hasta que nos acerca a la pared.  Pintadas, una placa  y un desvío señalizado nos confirmarán que estamos en el buen camino.
5- Tomaremos la senda de la izquierda (La Viñeta) que nos subirá hasta el collado. Un pasamanos y barandillas nos facilitarán el ascenso. Después la senda está poco marcada pero la evidencia del collado no deja lugar a dudas.
6- Una vez arriba, en el collado, descenderemos al barranco por una senda que sale por nuestra izquierda, al llegar al cauce giraremos a la derecha y lo remontaremos hasta la ermita.
7- Retrocediendo sobre nuestros pasos volveremos al collado. Tal como llegamos arriba, giraremos a la izquierda en dirección a San Julián de Banzo- Llanos de Ciano por la Senda los Burros.
8- Por esta senda bajaremos hasta el cruce donde estaban las pintadas y la placa. Pocos metros después de pasar las pintadas, hay una senda poco definida a la izquierda, que entra en un bosque, donde pinturas rojas en los troncos nos conducirán al fondo del barranco.
9- Desde aquí, una senda bien marcada sobre una pedriza y a media ladera, nos dejará en un cruce, en el cual giraremos a la derecha (señalizado) bajando rápidamente hasta el cruce donde estaba la zona de escalada antes descrita.
10- Ahora ya sólo tenemos que volver por la senda, el cauce del barranco y ascender al parking, deshaciendo nuestros primeros pasos de la ruta.

Historia y cultura
No lejos de San Julián, al sur del Matapaños, en la base de unos peñascos que atraen por su aspecto y en lo mas profundo de un barranco al que se llega por una abertura tan estrecha que no deja pasar a dos hombres de frente, hay una ermita en honor a San Martín, obispo de Tours. Siento mucho no tener tiempo de ir a ver esa capilla situado en un lugar lleno de misterio.  Además hay que dejar la ocasión de explorara y describir a aquellos a los que ahora estamos señalando el camino.
(Texto extraído de “excursiones por Aragón y Navarra 1882”) SAINT-SAUD
Nada más empezar descenderemos para introducirnos en el barranco de San Martín. Entre bojes, musgo, orejas de oso, alguna fresa silvestre y zarzamoras ascenderemos por el lecho de graba y rodeados de rocas calizas. Normalmente el cauce está seco, pero por su interior corren aguas subterráneas, que aparecen y desaparecen misteriosamente.
En pequeño falso llano encontraremos una placa conmemorativa muy interesante. Ahora los pinos y carrascas se mezclan con la vegetación anterior. Unas escaleras y sirgas, como si de una vía ferrata se tratara, facilitan el acceso a senderistas y romeros. Ya en lo alto del collado el aroma de la ajedrea impregna el ambiente y las calizas dejan paso a los impresionantes moles de conglomerado. A la izquierda, las paredes se cierran casi por completo, como si una se echará encima de la otra. Esta parte es bien conocida por barranquistas. A la derecha un circo, nos señala donde esta la ermita. Tendremos especial atención cuando estemos en el interior del barranco, pues en sus paredes habitan, buitres leonados, quebrantahuesos, alimoches, chovas y palomas, que al posarse y  alzar el vuelo, pueden desprender rocas sobre nosotros. También tendremos precaución de no pisar los tritones que viven en el riachuelo que tendremos que cruzar, usando las piedras puestas, para no mojarnos.
La iglesia rupestre de san Martín, según algunos autores, podría tener orígenes visigodos, pero la realidad es que los primeros documentos que la nombran son de 1075. Sirvió  como monasterio y en el año 1572  paso a manos de ermitaños permaneciendo en buen estado. En la guerra civil fue saqueada, que dando bastante deteriorada por el paso de los años y el castigo de la guerra. Tras un laborioso trabajo de restauración ha recuperado parte de su esplendor.

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