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Entre copas: enoturismo en la Sierra de Guara

La cultura del vino en el Somontano

En 1984, este vínculo entre territorio y viñedo obtuvo reconocimiento oficial con la creación de la Denominación de Origen Protegida Somontano, que protege un área pequeña en extensión pero enorme en personalidad.

Sus suelos calizos y pobres, la altitud (350–700 m) y los fuertes contrastes térmicos explican la frescura y equilibrio de sus vinos. Tradicionales como la Moristel, Garnacha o Macabeo conviven con variedades que se adaptaron de maravilla —Cabernet, Merlot, Syrah, Chardonnay, Gewürztraminer— convirtiendo el Somontano en uno de los territorios más versátiles del país.

Un territorio reconocido por su excelencia gastronómica

El mapa sensorial del Somontano se amplió aún más el 11 de noviembre de 2025, cuando la Unión Europea registró oficialmente la nueva Denominación de Origen Protegida Aceite del Somontano, un reconocimiento que refuerza el valor del producto en Barbastro y su entorno.

Su perfil aromático se define por frutados verdes intensos —aceituna, hierba, hoja, almendra, tomate— sin astringencia.
Este nuevo sello se suma al prestigio del vino y coincide con el avance para que el Tomate Rosa cuente también con un distintivo de calidad propio, consolidando el territorio como referencia agroalimentaria.

Ruta de bodegas por el Somontano

Con este contexto, el enoturismo adquiere todo el sentido: viajar al Somontano es recorrer bodegas, caminar entre viñedos a pie de monte, descubrir arquitectura futurista, entrar en bodegas familiares donde se trabaja como hace un siglo… y dejar que el paisaje se meta en la copa.

Aquí empezamos nuestra ruta.

Bodegas para descubrir el Somontano

Salimos de Barbastro, capital del Somontano, donde se concentran muchas de las bodegas que han llevado este nombre por medio mundo.

Lalanne: seis generaciones de tradición vinícola

De regreso a Barbastro, nos recibe Lalanne, una de las veteranas del territorio. Su historia arranca en Burdeos en 1842 y continúa en Barbastro desde 1894, cuando la filoxera empujó a la familia a cruzar los Pirineos con esquejes de Cabernet, Merlot o Chardonnay sobre pie americano.

Seis generaciones después, siguen elaborando vino desde la viña y con métodos que se mantienen fieles a los que trajeron sus antepasados.

LAUS: arquitectura y naturaleza entre viñedos

El paisaje cambia cuando llegamos a LAUS. Una bodega joven (2002), arropada por láminas de agua y viñedo, donde arquitectura minimalista y naturaleza dialogan sin interrumpirse.

Sus viñas, entre los 350 y 400 metros de altitud, crecen sobre suelos calizos y pedregosos, dando blancos, rosados y tintos equilibrados.

SOMMOS: innovación y arquitectura de vanguardia

Muy cerca se levanta una silueta imposible: SOMMOS, reconocida internacionalmente como una de las maravillas arquitectónicas del mundo del vino.

Su elaboración por gravedad, la vendimia nocturna y la selección óptica baya a baya revelan una obsesión saludable por la precisión. Depósitos de hormigón, tinas de roble francés, tecnología a medida… vanguardia pura en medio del Somontano.

Bodegas Fábregas: historia viva del Somontano

Del futuro pasamos al pasado sin salir de Barbastro. Bodegas Fábregas, fundada en 1883, es historia viva del Somontano. De vender vino a granel a Francia durante la filoxera, pasó a ser parte esencial en la creación de la D.O. Somontano en los años 80.

La trayectoria de la bodega refleja también la aportación constante de mujeres de distintas generaciones, que han contribuido de forma decisiva a su desarrollo. Hoy, cuarta y quinta generación trabajan juntas.

Bodega Pirineos: el valor de lo colectivo

Nuestra ruta continúa hacia Bodega Pirineos, ejemplo claro de territorio colectivo: más de 150 viticultores y unas 700 hectáreas en una veintena de pueblos sostienen este proyecto nacido formalmente en 1993 a partir de la cooperativa comarcal creada en 1964.

La bodega trabaja para conservar variedades locales como la Moristel y colabora en proyectos ligados al cambio climático en el Pirineo.

Viñas del Vero: una referencia del vino aragonés

A pocos metros, encontramos Viñas del Vero, fundada en 1986 y bautizada en honor al río Vero, que recorre el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara.

Con más de 1.000 hectáreas repartidas en 125 fincas y 14 variedades distintas, ha sido clave en proyectar el Somontano fuera de sus fronteras. Tradición e innovación conviven para crear vinos equilibrados, expresivos y reconocibles.

IDRIAS: expresión del terroir del Somontano

Dejando atrás Barbastro, la ruta nos lleva a Lascellas, donde IDRIAS trabaja unas 70 hectáreas de viñedo propio en torno a la bodega, organizadas como antiguos pagos: Alfez, Turmos y Las Planas. Cada parcela —y sus subparcelas— se vinifica de forma independiente para resaltar su personalidad.

Suelos calizos, altitud (unos 550 m) y clima de contrastes dan vinos con carácter; la intervención enológica es mínima.

Bodegas Abinasa: tradición, vino y gastronomía

En la misma localidad, Bodegas Abinasa ocupa parte de una de las posadas más antiguas de Aragón, fundada en 1778. Allí se elaboraban anises y aguardientes mucho antes de que naciera Ana Lascellas, su vino más reconocido.

Hoy, tradición y modernidad conviven junto a una fachada convertida en icono gracias a un mural de gran formato. Además del vino, elaboran vermú y licores, y el restaurante La Posada completa la experiencia.

Una experiencia para disfrutar sin prisas

La ruta puede terminar aquí o continuar. La Sierra de Guara invita a quedarse, a seguir explorando, a dejar que el paisaje y el vino marquen el paso.

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